Los dalits o hindúes sin casta hallan nueva dignidad en la fe cristiana.
El camino de la libertad
«Estoy muy feliz de ser cristiano.
Me siento liberado, me siento un ser humano », dice A. Sekar. Sus ojos se tornan húmedos y s u voz se ahoga con profunda emoción. «He nacido de nuevo». Sekar (30), es un dalit (paria, sin casta) en Madurai, India. Cuatro de los seis miembros de su familia se han convertido recientemente al cristianismo. Su vecino Ilaiyaraja, también un dalit, ha estado yendo a la cercana igles ia de Bethel a orar. «El próximo
mes seré bautizado », dice. «En el hinduismo, usted ora a varias deidades, mientras en la cristiandad hay sólo un Dios, que yo siento es el Dios original.
El sistema hindú de las castas es inhumanoy opresivo». En India sobre 250 millones de dalits son «intocables », relegados por la casta superior de los brahmanes a una posición inferior casi permanente. El sistema de castas, aunque ilegal, permanece vigente socialmente. No se permite a los dalits entrar en las casas, ni en los campos, ni en los templos de la casta superior. Permanecen pobres y s in tierras. No pueden sacar agua de los pozos de una aldea ni usar zapatos mientras trans itan por áreas de la casta superior. Los observadores de derechos humanos denuncian una creciente persecución. En octubre fueron linchados cinco dalits por transportar cueros de vaca. En las
semanas subsiguientes, como señal de protesta, más de 80 amigos y familiares de las víctimas se convirtieron Al budismo, al islam, y al cristianismo.
En septiembre, la policía y otros funcionarios en Uttar Prades h trataron de desalojar por la fuerza a una mujer dalit de su tierra. En otro caso, hindúes de la casta superior golpearon a tres dalits hasta matarlos. En el estado de Punjab, los agresores desnudaron a una mujer dalit en un mercado, en pleno día. En Madurai, meses atrás, algunos dalits fueron forzados a beber orina humana. Llamados a la conversión Incapaces de reformar el hinduismo, los líderes dalits alientan a sus seguidores a escapar de su miseria cambiando su religión. Más de 50,000 se convirtieron al budismo en una sola ceremonia en Nueva Delhi el año pasado, y muchos otros se han hecho cristianos. John Dayal, secretario general del Consejo Cristiano Indio (AICC), llama al movimiento de convers ión de los dalits una «búsqueda personal de la dignidad».
Udit Raj, presidente nacional de “All- India Confederation of Scheduled Caste”, dice: «Todos los dalits deben dejar el hin-duismo.
El hinduismo promueve el sistema de castas».
Richard Howell, de la “Evangelical Fe-llowship of India”, dice que los cristianos están evangelizando a los dalits a pesar de los riesgos personales y políticos. «El objeti-vo de todo cristiano es dar testimonio. Noso-tros predicamos el mensaje de Cristo de amor e igualdad. Si usted hace esto, verá conversiones». Dayal dice que la iglesia está en la mejor posición para extender la mano. «No hay futuro para los dalits en el hinduis-mo », expresa.
De hecho, dos tercios de los 30 millones de cristianos de India vienen de los dalits. Raj, aunque un converso budista él mismo, dice que él sería feliz si más dalits llegan a ser cristianos.
«Queremos hacer de las conversiones un fenómeno nacional». «Tengo mucho aprecio por los cristianos. Ellos cambiaron la vida de los dalits. Los cristianos fueron los pri-meros en abrir un sistema de educación para dalits, darnos una oportunidad de ser libres y crecer. La gente se está convirtiendo al cristianismo.
Los dalits tienen el derecho de escoger su religión».
La ley anti-conversión
Algunos hindúes están exigiendo ese de-recho. En octubre, el gobierno del estado de Tamil Nadu aprobó lo que el AICC llama «una draconiana ordenanza anti-conversión». La ley prohíbe las conversiones por «la fuerza, atractivo, o medios fraudulentos». El AICC dice que las autoridades han usado una terminología semejante para acosar a cristianos en otros estados. Los que son encontrados culpables podrían enfrentar duras multas o hasta tres años de prisión.
Los observadores dicen que la ley fue incitada por la conversión de 250 dalits durante una campaña de predicaciones en Ma-durai, la segunda ciudad más grande del es-tado. Tales conversiones colectivas siempre encienden controversias en India a pesar del derecho constitucional para cambiar de religión. Los radicales hindúes dicen que los cristianos usan la fuerza y el soborno para llevar a los Dalits pobres a convertirse.
Raj, el líder dalit rechaza tales argumen-tos.
Fuente:BBC Mundo